Los principiantes rara vez son maleducados a propósito. Suenan cortantes porque la versión educada de una frase es más larga y más difícil, así que dicen la corta, y la corta, en casi todos los idiomas, es la orden.
Cuando tienes recursos limitados, lo directo es lo natural
«Dame agua» es más fácil de construir que «¿podría tomar un poco de agua, por favor?». Así que eso es lo que sale, y cae mucho más duro de lo que pretendías. Es la razón más común de que a los estudiantes se les perciba como poco educados, y no tiene nada que ver con su actitud.
Aprende los suavizadores antes que el vocabulario
Todos los idiomas tienen un puñado de palabras que convierten una exigencia en una petición: por favor, perdón, disculpe, podría, sería posible, quizá, un poco. Son cortas y hacen un trabajo enorme. Aprende una vez el molde educado —¿podría? ¿sería posible? me gustaría— y luego mete dentro cualquier sustantivo. Una estructura cubre cien situaciones.
La cortesía no se reparte como esperas
Unos idiomas la ponen en las terminaciones verbales, otros en un pronombre formal, otros en lo indirecto que seas, y algunos apenas usan «por favor» y encontrarían tu versión envarada. Copia lo que hace la gente a tu alrededor en vez de traducir tus costumbres. El exceso de formalidad también es un error, y cuesta más darse cuenta.
Ante la duda, añade un motivo
En todos los idiomas, una petición con un motivo suena mucho más educada que la misma petición sola. Perdona, llego tarde, ¿me ayudas? El motivo hace casi todo el trabajo de suavizar. Además es fácil de decir mal. Un motivo torpe sigue funcionando; su ausencia, no.
No hace falta gramática avanzada para sonar cortés. Seis suavizadores y un molde educado, usados pronto, hacen que tu idioma limitado se lea como cálido y no como seco.