¿Es tarde para aprender un idioma de adulto?

No. La creencia de que sí viene de comparar los primeros tres meses de un adulto con los primeros seis años de un niño, que no es comparación alguna. Los adultos son peores en una cosa concreta y mejores en casi todo lo demás.

Qué cambia de verdad con la edad

El acento es el único terreno con un efecto real de la edad. Pasada la adolescencia, casi todo el mundo conserva un rastro de su primera lengua en la pronunciación, y ningún esfuerzo lo borra del todo. El vocabulario, la gramática, la lectura y la capacidad de sostener una conversación no muestran ese declive. En estudios controlados, los adultos suelen aprender esto más rápido que los niños, no más despacio.

Los adultos tienen ventajas que los niños no

A ti se te puede explicar una regla en vez de tener que deducirla. Puedes consultar algo. Ya entiendes cómo funcionan las frases, qué es un tiempo verbal y qué quieres decir; un niño está aprendiendo a pensar y a hablar a la vez. Además eliges tu material, tu horario y tu motivo. Nada de eso está al alcance de alguien de siete años.

Lo que los niños sí tienen es exposición y ninguna dignidad

Un niño recibe miles de horas de input y está obligado a usar el idioma todo el día. También se equivoca sin parar y sin vergüenza, y esa es la ventaja real que los adultos pierden. Lo primero puedes recrearlo con volumen; lo segundo, decidiendo que no te importa parecer torpe unos meses. Esa decisión vale más que tener veinte años.

La cifra que importa son las horas, no la edad

Alguien que empieza a los cincuenta con cuatro horas por semana adelantará a quien empezó a los veinte y lo dejó. La edad casi no cambia la aritmética. Los adultos rara vez abandonan por incapacidad. Abandonan por una vida ocupada y por esperar resultados más rápidos de los que tiene nadie.

No es tarde. Nunca fue tarde. Lo único que has perdido de verdad es la opción de un acento impecable, que no le hace falta a nadie.

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