Sales dentro de cuatro semanas. No vas a tener fluidez y no la necesitas. Lo que necesitas es poder resolver unas quince situaciones previsibles sin cambiar al inglés, y eso sí se consigue en un mes.
Haz la lista de situaciones, no de vocabulario
Apunta lo que va a pasar de verdad: llegar a un sitio, pedir, pagar, preguntar una dirección, comprar un billete, explicar un problema en la habitación, decir que tienes una alergia, pedir la cuenta. Cada situación necesita unas cuatro frases. Son sesenta frases para todo el viaje: un mes de trabajo, no un año.
Aprende frases enteras, no palabras
Bajo presión nadie ensambla gramática. Se echa mano de una frase que ya se tiene, completa. Memoriza la frase entera, con la fórmula de cortesía incluida, porque esa es la parte en la que la gente se queda en blanco. Incluye la respuesta que esperas. Saber preguntar es solo la mitad; casi todos los atascos llegan cuando llega la respuesta.
Practica los números más que ninguna otra cosa
Precios, números de andén, horas, números de habitación, cantidades. Es lo que más te juegas al escuchar y lo que los estudiantes fallan siempre, porque se dicen rápido y nunca en el orden que ensayaste. Machácalos hasta cazarlos a velocidad normal. Vale más que cualquier otra hora que dediques.
Sáltate los tiempos verbales
El pasado y el futuro son casi innecesarios para cuatro semanas de viaje. El presente, unas cuantas fórmulas de cortesía y las palabras para sí, no, por favor y perdón cubren casi todo. El tiempo en tablas de conjugación es tiempo que no dedicas a automatizar tus quince situaciones.
Apunta a que te entiendan, no a ser correcto. Sesenta frases bien practicadas y números seguros te llevarán más lejos que un trimestre de estudio general.