Tus primeros cinco minutos de conversación, con guion

Lo difícil de hablar otro idioma no es el medio de la conversación. Son los primeros noventa segundos, antes de que exista cualquier ritmo. Aprende una apertura pequeña y no volverás a enfrentarte a un arranque en blanco.

Aprende cuatro preguntas, no cuatrocientas palabras

De dónde eres. A qué te dedicas. Cuánto tiempo llevas aquí. Qué te trajo. Esas cuatro sostienen el inicio de casi cualquier conversación, y cada una te compra treinta segundos de escucha mientras te acomodas. Aprende también tus propias respuestas a las cuatro, dichas con fluidez y sin pensar. Que te pregunten algo que has ensayado es la forma más rápida de dejar de sentirte principiante.

Di menos de lo que sabes decir

El principiante intenta decir lo que diría en su idioma, fracasa y concluye que no sabe hablar. Di la versión simple: frases cortas, presente, sin subordinadas. Una conversación hecha de frases simples es una conversación real. Una abandonada a mitad de una frase complicada no lo es.

Ensaya tu apertura hasta que sea automática y deja de preparar. Todo lo que viene después hay que improvisarlo igualmente, y ahí es donde se aprende.

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